Los 20 años de la tragedia de María Soledad se cumplieron con recato en Catamarca, como si un bálsamo hubiera aplacado el dolor de las heridas del cuerpo social.  No obstante, la estudiante asesinada en 1990 es un símbolo de la comunidad. Los turistas hacen visitas guiadas por los escenarios del drama. En el Colegio del Carmen y San José la recordaron con una exposición de las planillas de asistencia de la estudiante y una copia del certificado analítico con las notas que obtuvo de primero a quinto año. Los papeles emocionaron a su madre, Ada Morales, que destacó que su hija había faltado una sola vez en quinto año. "Era una chica buena y responsable. Mancharon su nombre con crueldad y vileza", describió.